Eficiencia ante la Reducción de la Jornada Laboral: Cómo mantener y mejorar la productividad

Category: 2026 , 28 mayo 2026 | Eficiencia ante la Reducción de la Jornada Laboral: Cómo mantener y mejorar la productividad

La Ley N° 21.561 establece la reducción gradual de la jornada ordinaria de trabajo de 45 a 40 horas semanales en Chile, con un tránsito intermedio a 42 horas en el tercer año y la consolidación de 40 horas al quinto año desde su publicación, el 26 de abril de 2023.

Esta reforma representa tanto un desafío como una oportunidad para las empresas.

 

Si antes tenía 45 horas de trabajo disponibles y ahora tendré 40, ¿cómo produciré lo mismo?

Esta pregunta es la preocupación central de muchos empleadores, pero descansa en una conclusión a veces equívoca: que la productividad es directamente proporcional al número de horas trabajadas.

La evidencia internacional demuestra una curva de rendimiento decreciente en el trabajo cognitivo e incluso en el trabajo físico a partir de cierto tiempo trabajado. Además, las horas extra agregan poco valor y aumentan los costos de error, accidentabilidad y ausentismo.

Dicho de otro modo, la empresa que trabaja 45 horas no necesariamente genera un 12,5% más de valor productivo que la que trabaja 40.

El desafío actual es rediseñar el tiempo disponible para que cada hora produzca más valor. Es decir, ser eficiente.

 

Uso de la flexibilidad en la distribución de la jornada y teletrabajo

El artículo 22 bis permite que las partes acuerden una distribución de jornada sobre la base de un promedio semanal de 40 horas en un ciclo de hasta cuatro semanas, con tope de 45 horas ordinarias en una semana individual y sin que ese tope se extienda por más de dos semanas continuas en el ciclo.

Esto permite, por ejemplo, concentrar más horas en semanas de alta exigencia operacional y compensar con jornadas reducidas en semanas de menor actividad; distribuir la jornada en 4 días de trabajo semanales (semana laboral comprimida); o adoptar horarios diferenciados por equipos o funciones.

Por otro lado, el tiempo de traslado no es tiempo productivo, pero sí consume energía del trabajador que afecta su rendimiento. Los modelos híbridos o de teletrabajo, cuando se implementan adecuadamente con metas claras y herramientas tecnológicas, permiten recuperar entre una y dos horas diarias de productividad efectiva por trabajador.

La clave está en cambiar el paradigma del control presencial por el control por resultados.

 

Consideraciones por Sector o industria

No todos los sectores enfrentan el mismo desafío. Algunos rubros, por su naturaleza, dependen más directamente de la disponibilidad horaria de sus trabajadores. Para esos casos la ley contempla mecanismos específicos. Por ejemplo, minería y faenas remotas que requieren continuidad operacional tienen los sistemas excepcionales de jornada (Art. 38); el comercio y retail que requiere cobertura en alta demanda (fines de semana, festivos) tienen los ciclos de 4 semanas y acuerdos de distribución flexible, entre otros.

Para los sistemas excepcionales, la normativa reglamentaria (Decreto N° 48, de 2023) establece parámetros claros: el promedio semanal en el ciclo no debe superar las 40 horas ordinarias; la jornada diaria efectiva más horas extraordinarias no puede superar las 11 horas; y la permanencia máxima en el puesto no puede exceder las 12 horas continuas.

 

Camino práctico para los empleadores

El proceso de adaptación puede estructurarse en:

Diagnóstico: Revisar la jornada actual y detectar horas de bajo valor; identificar procesos automatizables; evaluar necesidades de capacitación; revisar contratos de trabajo y determinar si la distribución de jornada conviene al modelo de negocio.

Puesta en marcha: Modificar procesos, eliminar reuniones y tareas sin valor; implementar o actualizar sistemas de gestión; crear programas de capacitación; definir KPIs por equipo y trabajador; suscribir con los trabajadores o sindicatos los acuerdos de distribución flexible que correspondan.

Continuidad: Evaluar la productividad antes y después; definir mejoras continuas sobre los procesos; cambiar la cultura de la presencia por la de los resultados.

 

Conclusiones

La reducción de la jornada laboral no debe significar en una baja en productividad. Las organizaciones que enfrenten este cambio con una mentalidad proactiva y propositiva no solo mantendrán sus niveles de producción, sino que probablemente los mejorarán. Las claves del éxito pueden resumirse en cambiar el cuánto se trabaja por el cómo se trabaja porque no se trata de cómo sobrevivir con menos horas si no cómo lograr una organización que no necesite de esas horas para rendir al máximo.

Más información sobre Temas Laborales contactar a:

Diego Marín
Socio Área Laboral
dmarin@fontaineycia.cl

Isidora Esteyes
Asociada Área Laboral
iesteyes@fontaineycia.cl

Rodrigo Palacios
Asociado Senior Área Laboral
rpalacios@fontaineycia.cl

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